El aprendizaje empresarial y la taxonomía de Bloom

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El proceso de transformar las cifras, hechos y datos en huellas de memoria que se puedan acceder y aplicar en contextos cotidianos, se lleva a cabo mediante procesos cognitivos integrados, que van desde lo simple hacia lo complejo articulando todas las informaciones del mundo exterior con el mundo interno del sujeto en una sola experiencia.

Esos procesos cognitivos, han sido clasificados por Bloom, y a esa clasificación se le conoce como Taxonomía de Bloom, que ha tenido tanto defensores como desertores, y con el tiempo se ha ido actualizando para poder conservar su potencial de uso intacto. Más allá de poseer o no, el único camino posible para explicar los procesos cognitivos, la taxonomía de Bloom nos ofrece una concreción de algo tan abstracto como lo son los procesos mentales de Pensamiento, Memoria y Aprendizaje.

Tal vez por ello, se use con tanta frecuencia, más aún dentro del diseño de materiales o recursos multimedia, en donde debemos dar garantía previa de que los materiales y/o recursos contribuyan con el objetivo para el cual fueron diseñados. Quienes tenemos alguna experiencia en ello, sabemos que una de las preguntas habituales en quienes se suman al proceso es “¿realmente funciona?”

y la respuesta es sí, claro está, si previamente has tenido en cuenta tú usuario final su contexto, el contexto de la organización, el tipo de contenido, sus necesidades específicas de adquisición (….), pues el simple hecho de realizar una preciosa presentación o vídeo no lo garantiza.

En ese sentido, tenemos que decir que no todo lo que está dentro de una plataforma de aprendizaje enseña y/o genera aprendizaje, y no siempre el objetivo para la empresa es que se genere aprendizaje; algunas veces es aumentar productividad por tanto el sistema de recompensas a través de gamificación es más efectivo, otras veces es realizar diversificación de productos por tanto más allá de formar en innovación e investigación, lo que se busca es generar nuevos productos, y el aprendizaje es sólo un paso más, e incluso su objetivo puede ser vender, por tanto debe enseñar sobre su producto para facilitar el uso y la penetración en los mercados objetivos.

En este camino, determinar la acción cognitiva a la cual apuntamos es vital a la hora de generar los materiales y/o recursos, y definir el proyecto formativo. En la siguiente infografía, elaborada por  John M. Kennedy, podemos observar la relación entre las acciones cognitivas de acuerdo a su nivel y el tipo de tarea.


Elaborada por: I, John M. Kennedy T.

En conclusión, la Taxonomía de Bloom ayuda como referente de la acción esperada sea suscitada por la interacción con el recurso y/o  material que se diseñe, y nos permite evitar caer en generalizaciones de tendencia que nos llevarán a desencuentros entre los objetivos y los logros, dentro de los procesos formativos empresariales.

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